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02 January 2015

Sonic Highways




Sonic Highways

 
El nuevo experimento de Dave Grohl como director se ha convertido en un fenómeno televisivo, además de una campaña de marketing equiparable a las que nos tienen acostumbrados expertos dinosaurios musicales como KISS o U2. Esta serie de ocho capítulos ha servido como promoción para el lanzamiento de su octavo disco de estudio. Así pues, Foo Fighters han afrontado su LP número ocho entregando ocho canciones y visitando ocho ciudades con su crew habitual. Este viaje por América se ha centrado en ocho mecas musicales, ocho ciudades que tejen el aglomerado musical de un país prolífico en estilos y necesario para entender la música como arte. Es decir, Dave Grohl ha encontrado la mejor forma de celebrar sus dos décadas de actividad musical junto a Foo Fighters, al margen de la gran y alargada sombra que le ha perseguido durante toda su carrera: ser el batería de los desaparecidos Nirvana.
Es de cajón, aprovechar cada conjunción en el camino, cada cruce que la vida te presenta, un modus vivendi para este inquieto músico nacido en Warren, Ohio. Gracias a esta nueva intersección podemos disfrutar de este sentido y estudiado tributo a los USA, país donde se formaron los foos y que les ha dado la inspiración necesaria para seguir ofreciendo pequeñas y certeras dosis de genialidad rock en cada álbum desde su seminal debut en 1994. 
Esta serie documental, no aparece de la nada. Es más, la relación de Dave Grohl con el audiovisual empezó unos años atrás. Primero fue el documental  donde decidió a abrir la caja de pandora y se atrevió a airear los secretos ocultos y mejor guardados de su grupo. En 2011 ‘Back & Forth’ dirigido por James Moll fue el primer documental oficial de la banda. Aunque Grohl no se puso tras las cámaras, durante ese ejercicio, las posibilidades del formato le plantaron la semilla necesaria para alimentar sus primeros pinitos como director de documentales. 
Gracias al éxito cosechado por la cinta, un Grammy en la categoría de Best Long Form Music Video y un NME como mejor film musical en 2012; al año siguiente nuestro protagonista quiso probar suerte dirigiendo ‘Sound City’ (2013). 
 
 
Su ópera prima relata la historia y, al mismo tiempo, rinde homenaje a los Sound City Studios situados en Van Nuys (Los Ángeles) dónde el trío Nirvana grabaron el disco ‘Nevermind’. En este rockumental  se pasean amigos de la industria (músicos, productores, técnicos de sonido,…) para, mediante entrevistas a todos sus protagonistas y un repaso por la historia del local, construir una radiografía fidedigna del lugar en cuestión y plantearnos la importancia de la música sin olvidar el factor humano como clave del éxito en la creación artística para desacreditar, en cierto modo, la influencia y enaltecer el daño que la tecnología ha propinado al rock clásico, la música que les hace hervir la sangre a estas rockstars además de los himnos que han creado y publicado los ídolos de estos implicados. En esa ocasión, Dave Grohl aprovechó su carisma, echó mano de su inmensa creatividad y canalizó su obsesión por el trabajo, para publicar un recopilatorio lleno de colaboraciones estrella, como acompañamiento a este proyecto, su primer documental musical.
Y así llegamos a 2014. Hace casi un año, 16 de enero, fue publicada en su página de Facebook una fotografía de varios másteres con la etiqueta «LP 8». Las píldoras se fueron sucediendo y cada semana todos estábamos expectantes ante las novedades que podían ofrecernos. Ya en mayo, el 15 para ser exactos, se anunció que el octavo álbum de la banda se lanzaría en noviembre de 2014 y que Foo Fighters celebraría el álbum y su vigésimo aniversario con una serie de televisión en HBO titulada Sonic Highways. Para terminar, el 11 de agosto de 2014 se anunció que el álbum llevaría como título el mismo nombre que la serie, se publicó el listado de canciones y se ajustó su fecha de lanzamiento para el 10 de noviembre de 2014[1]. 
De este modo, la banda de Grohl se embarcó en su mayor campaña publicitaria hasta la fecha. El 17 de octubre se emitió el primer capítulo de la serie ‘Sonic Highways’ y se lanzó el primer sencillo "Something From Nothing". En Europa la encargada de emitirlos fue la poderosa BBC y los capítulos se han emitido de forma semanal y en horario de máxima audiencia cada viernes hasta el pasado 5 de diciembre. Finalmente, ese día se cerró el círculo.
 
Grabar y escribir una canción en cada una de las mecas musicales de los Estados Unidos requiere cambiar el chip respecto a la forma tradicional de escribir canciones, pero también motiva y es una forma diferente de encarar la composición de un álbum teniendo en cuenta cómo afecta la música de cada región a su propia identidad. El frontman espera hasta el último día para escribir la letra de las canciones. Los últimos minutos de cada episodio, de una hora aproximada, sirven para que la banda interprete el single correspondiente mientras ves los párrafos escritos en la pantalla como si de un karaoke se tratara. Los estudios, auténticas piedras filosofales, en los que graban y la historia de lucha que hay en ellos también interesan. Foo Fighters, como combo musical, han intentado preservar su identidad del mismo modo que los estudios de grabación que han pisado.
Ahora nos toca hablar un poco de lo que ha sucedido durante estas últimas semanas. El primer capítulo fue Chicago, la ciudad del viento. En la tercera ciudad con mayor número de habitantes de los Estados Unidos, no podían faltar los Electrical Audio, estudio de Steve Albini (el productor del ‘In Utero’ de Nirvana) el blues de Buddy Guy o Rick Nielsen de Cheap Trick (se encarga de la guitarra en la inicial “Something from Nothing”). Es curioso ver a la prima de Grohl, Tracey Bradford, quién llevó a Dave a los 8 años a ver a Naked Raygun y fue quién realmente le introdujo en el mundo del punk.
El segundo episodio sucede en Washington, D.C., dónde nuestro protagonista se crió. Aquí destacan dos movimientos opuestos como la música go-go de Chuck Brown y Trouble Funk, y el hardcore de Bad Brains o Minor Threat. En los estudios Inner Ear fue donde Dave grabó con su primera banda Scream.
En el episodio de Nashville el famoso Zac Brown demuestra su habilidad con la técnica “Devil Pickin’” a través de los acordes de “Congregation” aunque en esta ocasión no se percibe la influencia de la cuna de Johnny Cash del mismo modo que sucedía en “Ballad of the Beaconsfield Miners” de su disco de 2007 Echoes, Silence, Patience & Grace.
En el capítulo de Austin descubrimos a maestros de la talla de Gary Clark Jr. quién desempolva su guitarra con el tema “What Did I Do/God As My Witness”.
Llegados a Los Ángeles nos trasladamos al desierto donde Josh Homme, quién se llevó a Grohl de gira con Queens Of The Stone Age e hizo un súper-grupo llamada Them Crooked Vultures. Allí hablan con Daniel Lanois, famoso productor del Joshua Tree de U2, y en el famoso árbol Joe Walsh de The Eagles toca en “Outside”.
Uno de los más sentidos, es el capítulo elaborado en el post-Katrina New Orleans. El lugar elegido para grabar es Preservation Hall y junto a su Jazz Band interpretan “In the Clear” además de revolucionar la ciudad.
Seattle, ¿hace falta decir más? Nos quedamos atónitos ante la belleza y complejidad de los estudios de Robert Lang. Allí disponen de Ben Gibbard de Death Cab for Cutie que poniendo voz en “Subterranean” no consigue poseer mayor envergadura y crudeza que cualquiera de los cortes que tu debut Foo Fighters. Capítulo emotivo por razones obvias.
Para terminar, ¿cómo no? La Gran Manzana cierra la búsqueda de Sonic Highways y sirve para poner todo en perspectiva.
Gracias a esta docu-serie, Dave Grohl se ha convertido en hombre orquesta: creador, director, productor ejecutivo y el ‘hermano mayor’ que todo el mundo querría tener. La premisa fue bien sencilla: junto a sus compañeros de fatiga y su productor Butch Vig (miembro de Garbage y aclamado productor del ‘Nevermind’ de Nirvana) viajar a ocho ciudades distintas y explorar sus historias. El concepto: pasar una semana entera y grabar un tema en cada urbe. Eso corresponde al factor teórico, pero en el ámbito práctico es quizás un descubrimiento y tour guiado de las obsesiones musicales y personales de Grohl, quién además de músico se muestra mitómano y amante del arte, y una muestra de su libreta de contactos. Del mismo modo, que hizo en su anterior propuesta y en casi todas sus entrevistas, el líder de los foos muestra su entusiasmo por ciertos productores y eventos históricos pero intenta nutrir el metraje con ciertos toques de didáctica histórico-musical. La serie, quizás peca de obviedades que los amantes del género conocemos; desde su background como parte del movimiento Generación X hasta su entusiasmo por míticos eventos como Austin City Limits o SXSW. Aún así, su afán didáctico ofrece respuestas a muchas preguntas.  
 
A mi humilde entender, el último trimestre de 2014 ha sido cosa de dos. Sonic Highways ha sido un digno rival al final de la serie Sons Of Anarchy. Por supuesto, ambas series juegan en distintas ligas pero no por eso son menos interesantes sus propuestas ni sus intenciones. Una, abre una senda por explorar y la otra, cierra una época dorada donde Kurt Sutter se ha convertido en el mesías de la televisión y Charlie Hunnam, en el actor de moda. Ya se habla de continuar con una segunda temporada. Nosotros encantados.


Pau Díaz Peñalver




[1] La edición en vinilo viene con la opción de escoger nueve portadas diferentes. Éstas portadas alternativas sólo están disponibles con pre-order en la web oficial de Foo Fighters. Las portadas alternativas muestran cada una de las ocho ciudades diferentes.

13 December 2012

Garage players. Crónica concierto Costello 8 de Diciembre de 2012.



"Papá no nos compra la ropa ni las guitarras, no como a otros" así se definen en Twitter esta banda Madrileña-Toledana que llegan con la intención de dar un aire nuevo y original a la música actual, dando un aire "Garage-rock".
Y para comprobar, por segunda vez, que esto es cierto el sábado día 8 de Diciembre me planté en Madrid para verles en un evento-concierto junto a Oscar Dandy y Toni Punk.
 Desvirgaron el evento, The Garage Payers , que me hicieron bailar y recordar lo mucho que me molaria haber vivido en esos años en los que la gente iba a un concierto a bailar, olvidarse de sus preocupaciones y disfrutar de unas letras que aunque fuesen sencillas gustaban porque eran de fácil memorización y podias cantarlas a pleno pulmón. Así son los Garage Players: senzillos, cañeros y gritones. Empezaron con su canción original " Rouconroll" , siguieron con " Chica salvaje" ," Lo de ayer" y con versiones de Los Brincos(Flamenco, mas concretamente) o una de los Rezillos y todo eso con un sonido de "ratas garageras" que a mi particularmente, me encanta. Durante el concierto, regalaron vinilos de Julio Iglesias, Rosario  y alguno de sus propios EPs,para incentivar a la gente que lo estaba dando todo con su música.
 Todo esto entre canción y canción como "Surf Taliban" o "12 noches", seguidas por las 3 canciones que forman su EP : "Me estoy colocando", "Chicas de la Latina" y " En casa de Wau"  y fue entonces cuando la gente se vino mas arriba porque eran las canciones que ya venían aprendidas de casa(por quien hubiese escuchado el ep) y entre sudor, mucha energía y influencias garageras muy notables, nos hicieron pasar un buen rato a todos aquellos amantes del bailoteo y del gamberreo. Personalmente, puedo decir que antes de escucharles, pensé que serian un grupo más que intenta hacerse un hueco en el mundo de la música y que serian unos chicos con instrumentos intentando hacer lo de siempre. Pero me sorprendieron muy gratamente al oír que tenían un estilo diferente, un rollo mas salvaje y no entraban dentro del rollo moderno-indie que se está apoderando del panorama musical español actual y que a mí ya empieza a cansarme. Se podría decir, que The Garage Players no han inventado nada, pero están reviviendo ese sonido que bandas de jóvenes inexpertos inventaron en sus garages( de ahí el término garage-rock),en los años 50  y que aunque pasó un poco desapercibido, a muchos les gustaba y está bien que estos chicos madrileño-toledanos le den una oportunidad e intenten que la gente perciba algo "nuevo" y fresco. Entonces, lo único que me queda por decir es que escuchéis sus canciones, les sigáis en twitter y facebook y si tenéis ocasión vayáis a verles porque no os defraudarán y queráis o no os harán pasar un buen rato.

Finalmente y juro que ya me callo, os dejo los links de The Garage Players:
-http://www.facebook.com/pages/The-Garage-Players/129269195567?ref=ts&fref=ts

-http://thegarageplayers.blogspot.com.es/ ( web donde escuchar su ep)

- Twitter : @Garage_Players


Caroline Julià.

10 December 2012

Relato de los Lunes #6 - TEEN AGE RIOT‏

Canción: Sonic Youth – Teen Age Riot


TEEN AGE RIOT
Estoy hasta las narices de que la gente no entienda el silencio. Qué hay de malo en permanecer en silencio durante un par de minutos. ¿Qué hay de malo? ¿Por qué hay que hablar de algo siempre?
No digo que esté mal hablar pero, precisamente, el silencio es una de las razones por las que considero al mundo un lugar agradable. La gente charlotea como si realmente dijese cosas interesantes. ‘¡Oh, vamos! ¡Mantén la boca cerrada!’ creo que podría utilizar esa frase varias veces al día. Con personas de todo tipo. A veces parece que las personas mayores tienen cosas que decir, pero no ocurre siempre. No son todos tan interesantes como quieren hacernos creer. Conducir es una habilidad que no te convierte en alguien admirable. Por muy caro que sea el maldito coche del que tienes llaves. 

Alguien que no se molesta en poner un disco por la mañana, antes de abrir con impaciencia las páginas de economía de un periódico, no merece ser tratado con seriedad. De hecho alguien que abre con impaciencia las páginas de economía de cualquier diario no merece ser tratado.
¿Qué voy a decirles? Durante este año han pasado muchas cosas. Uno siempre piensa que en el último curso ya no queda nada por hacer, que siempre se acumula en el peldaño previo. En el tramo inmediatamente anterior. Pero no. En el último año de cada promoción pasan cosas inesperadas. Siempre que asumimos algo  la probabilidad de que suceda todo lo contrario se multiplica por cuatro mil.
Como que uno tiene que tomar la decisión más importante de su vida. Descubrir a qué quiere dedicarse durante los próximos cincuenta años. O lo que verdaderamente le hace feliz. Su vocación.
¿Realmente creen que todas esas personas, que les rodean, que entraron en la carrera convencidas de que eso era todo lo que querían, son felices haciendo aquello en lo que se especializaron? Es de locos. La exigencia del último año y las pruebas que, en cierto modo, determinarán a qué vida puedes acceder, la presión… Todo es una enorme responsabilidad. Estarán ustedes ya convencidos de que si en dieciocho años de vida (ocho de limitada consciencia) alguien es capaz de tomar una decisión de esta relevancia y dedicarse a ello: 1. O es mentira 2. Cambiará de idea otras tantas veces 3. Estamos ante lo que yo llamo un bienaventurado. Un bendito. Un genio a voces, tocado por la mismísima mano que hizo lo propio con Pablo Picasso. 

Afortunadamente este año, fuera de toda previsión, muchos de nosotros hemos terminado haciendo o experimentando bastantes cosas que no esperábamos. Y no es que los últimos cursos sean experimentales, que sí pruebas, es que las cosas funcionan como si nosotros fuésemos tal experimento.

Los profesores han puesto todo su empeño no vocacional en empujarnos al desastre. Bueno, la mayoría. El de la educación es un gremio complicado.
Muchos profesores no sienten ni un dedo de desaliento por el alumno apurado, muchos de ellos ni nos consideran personas y algunos, incluso, se atreven a aleccionarnos y prevenirnos mediante lo que yo llamo el ‘método del leñador’. Hachando progresos y reduciendo posibilidades. Son ese tipo de personas que te previenen, de la peor de las maneras, sobre posibles caídas a las que probablemente nunca vayas a enfrentarte. Por eso siempre les recordaremos, especialmente, como los primeros grandes miserables de nuestro periodo de adaptación.
Si pensaban que no nos daríamos cuenta, se equivocaban.
 Este año también he reparado en que hay un pensamiento generalizado cuya balanza se inclina en contra de las personas negativas. Es decir, he observado durante este año, que a las personas de carácter negativo se les da menos credibilidad. Menos tregua. Por alguna razón que desconozco, el mal gusto y las gracias tontas siempre caen en apoyo popular. Y en simpatía. Yo no he sido la alumna más positiva de este ni de ningún otro año. Ni dentro ni fuera del colegio. No soy una persona positiva. Y la mayoría de las cosas graciosas que digo tienen relación con experiencias fuertes. Así que a veces no resultan tan graciosas… Tampoco escucho la misma música que el resto de mis compañeros. Ni se me ocurriría ponerme una de esas horribles camisetas rosas con un parche silueteado de la figura de un puma, no. La jefa de estudios (Anna Smith) no te corrige si llevas algo de su agrado que no tenga que ver con la indumentaria oficial, pero hasta la última semana de curso me ha requisado la chaqueta negra que llevaba entre la chaqueta del chándal y la camiseta del uniforme. Igual le sirvieron las converse que me regalaron por navidad para hacer comentarios jocosos durante una buena temporada. Desde entonces he tenido tres pares distintos.  Smith dice que parezco un payaso. En realidad cuando a uno le mueve algo distinto siempre es un payaso a ojos de todo lo que camina de la mano. 
¡Oh! Y luego están mis amigas. Las chicas de clase suelen  tener un tema de conversación. Desde que lo descubrieran este año. En realidad hablo de las chicas en general. Ellas hablan de ellos. Y ellos se dedican a ser ellos mismos. Desde que cumplimos trece años, cuando nos vino la regla por primera vez, todas empezaron a ver películas de instituto americano. La revolución se inmiscuyó en las aulas. Montones de niñas pensando que enseñar los pechos y pintarse los ojos de negro con un lápiz que (por el grosor) bien podría ser de labios,  les convertiría directamente en mujeres. Su única problemática, a partir de ese momento hasta que mueran, será ¿gustarles? O una de las más arraigadas. Tendrán novios, maridos y exes más o menos interesantes. Que las escogerán basándose en el anodino criterio de ‘la ausencia de sustancia’ y que no tardarán en aburrirse de sus cuerpos.
Por no profundizar en ese tipo de relaciones sanas que tiene todo el mundo de repente. Relaciones maduras, adultas, perfectas.  Saben, toda esa gente que trata de parecer normal en realidad no lo es.

Este año perdí la virginidad ¿Pueden creerlo? No esperaba perder la virginidad antes de tener  claro que quería hacerlo, o de intentar cambiar de opinión. De batirme el cobre sobre mis propias opiniones, no sé. El encargado de la cafetería que hay frente a la biblioteca, al lado de la consulta del que hasta ahora fue nuestro pediatra,  me sedujo. Seducir es una palabra sofisticada y graciosa ¿saben? Mi madre acaba de enterarse, eso también. No hablé sobre ello porque en realidad no fue para tanto. Y porque no entiendo qué hay de agradable en introducir a otra persona en tu vida sexual de manera gratuita.
Él es mayor que yo. De hecho tiene treinta y dos. Es biólogo, y bastante aburrido la mayor parte del tiempo. La excusa  fue su colección de discos. Que, todo sea dicho, es alucinante. Aquel día llevaba una camiseta de los Smashing Pumpkins. Lo crean o no, esa fue la razón principal por la que decidí dejar que se acercase a mí de esa manera. Bueno, eso y que nunca se refirió a mis zapatillas como un aliciente para tratarme de manera distinta. Y si lo hizo fue para bien.
Nos hemos visto más veces pero creo que está saliendo con esa chica rubia a la que acompaña a casa de vez en cuando. Le entiendo, y la verdad, no me importa. El año que viene estaré fuera. Mis padres han decidido dejar que me vaya. Estoy contenta. Aunque imagino que en el último instante, antes de bajar del coche, porque quiero imaginar que me acompañarán, ya saben, para hacer que parezcamos una familia, me pondré algo nerviosa. Algo más insoportable de lo que les tengo acostumbrados.
Seguramente recuerde estos años con cariño, porque: 1. Uno siempre recuerda las cosas horribles y 2. Con la distancia, y tiene sentido porque ya no importan tanto, el cariño es más cómodo que el odio. Y, claro, odiar algo que no te importa es ciertamente complicado. Odiar es querer. Es como valorar algo en la misma proporción aunque la sensación sea contraria. Adquiere un valor parecido dentro de la estimación que queramos darle.
Mis padres se separaron durante este año. Por eso, aunque se hayan sentado uno al lado del otro, no han cruzado palabra en toda la tarde. Espero muchas llamadas de mi hermana pidiendo asilo el año que viene.
Dos de mis amigas no se hablan por una historia de uno de los tíos de clase en el cumpleaños de no sé bien quién. No es importante, pero sí tarde para intentar corregir los insultos de la última vez que nos vimos. Lily se quedó embarazada, aunque ya no lo esté. Y bueno, parece que vaya a casarse. ¡Sorpresa!
Las cosas están más o menos así. Terminar el colegio es el primer paso hacia la evolución humana. De hecho la sensación ahora es que dependiendo de la carrera que escoja tendré que seguir lidiando con gente de la que no quiero saber nada. Tengo ganas de perderos de vista. Es innegable.
Que paséis un buen verano.
___________________________________________________________________
Entonces solté el micrófono y sonreí.
Todo el mundo en el auditorio se puso en pie. Menos mis padres y los profesores, claro. Mis compañeros aplaudían sin parar. Para que vean que no me equivocaba. Así fue como terminé el instituto.
Lo que pasó después no tuvo nada que ver.
Enid, 1994.


01 December 2012

Love Of Lesbian Jueves 29 de noviembre Sala La Riviera Madrid


UNA NOCHE ETERNA MADRILEÑA, CRÓNICA DE UN ÉXITO GARANTIZADO.

Vaya por delante que esta es mi primera crónica oficial de un concierto, así que tienen dos opciones, si no les gusta, vayan al kiosko y compren el cuore, donde la literatura será más atinada que esta humilde crónica o si les gusta ( lo cual hagánselo mirar ) les doy mi número de cuenta corriente y aviso que solo acepto billetes de 500 leuros #gracias-

Este concierto era un bolo muy esperado, fin de gira 2012 e inicio de una futura y larga gira por salas 2013 , gente venida de toda España, especialmente Cataluña, y algunos, los más insensatos como menda lerenda, desafiando el frío y la humedad de un manzanares haciendo cola desde horas más que absurdas, hacían presagiar una bonita y emotiva jornada, poco a poco fueron llegando cada uno por su cuenta los lesbianos para ensayar sobre las cuatro de la tarde con dos invitados previo concurso que tendrían el honor de ensayar con ellos el hambre invisible.

Apertura de puertas pelín ajetreada con el tema de las listas, pero por fin entramos a la sala que se fue llenando de una manera progresiva y calmada, sala que quedó hasta la bandera ( hacía semanas que conseguir una entrada era cuestión de lotería ) de gente más que predispuesta a darlo todo…presidía el escenario un cartel con luces de neón con el nombre del grupo hecho ex profeso para este bolo ( esperemos verlo en otros, porque queda francamente chulo ) y muy puntuales, se apagan las luces y suena el intro de esta gira, tercero segunda, sale la banda entre ovaciones , un buenas noches madrid y atacan con la noche eterna, confieso una de mis debilidades , joanra, el bajista estrenando juguete, el bajo en esta canción es sencillamente de diez y en directo suena brutal , siguen con Belice, sin duda , otra de las más queridas por el público del nuevo disco, y el hambre invisible…

Tocaba empezar a sacar como ellos bien dicen, comparándolo con el fútbol a los suplentes, y vaya suplentes, noches reversibles, la niña imantada, y la primera sorpresa , al menos para mi, carta a todas tus catástrofes del primer disco en castellano , maniobras de escapismo…siguen con el último disco , seres único, y wio con Mr Balmes al mando de un theremin, , y ya con el público más entregado suena domingo astromántico….alguna que otra lágrima y no solo yo, habrá caído con esa canción…y otra sopresita, también de maniobras, me llaman octubre…

Estrenan pizzigatos, y haciendo mención a esta época tan dura que vivimos suena si salimos de esta, otra de mis joyitas de esta último disco, no se, parece que el público cuando al final empieza a corear si saldremos de esta es como si necesitara reafirmarse y autoconvencerse de que si, saldremos….

Y volvemos a 1999 por primera vez esa noche, segundo asalto, 1999 y 2009 y allí donde solíamos gritar así seguiditas, sin anestesia, mención especial merece esta versión en acústico de allí donde solíamos….imposible que no se te ponga la piel de gallina oyendo como 3.500 personas en una sola voz canten, por ejemplo aquello de tengo un cuchillo y es de pláaaaastico…y las malas lenguas…..

Volvemos al nuevo con nadie por las calles, y comienza la parte festiva del concierto después de tanta pupa emocional, John boy , como me amo, si tu me dices ben, algunas plantas ( algún día en serio me dejaré los piños en el suelo al agacharme ) y como no, la joya de la corona, los toros en la wii….yo creo que ni ellos esperaban tanto cariño a esa canción, no hay palabras para describir las sensaciones con esa canción en directo, hay que vivirlo y gritar fantástico hasta que las cuerdas vocales se queden en tamaño hilo dental..

Y ya para acabar y algo que está generando algún debate , vuelven al medio tempo para cerrar bolo, a mi me parece bien, se puede acabar de subidón con toros, como lo he vivido en Barcelona o acabar con la excelente versión de los días no vividos, piano y voz, copa en mano y a brindar por esos días que no han vivido por las noches eternas,una increíble parábola del tonto…con un final apoteósico literalmente , juego de luces brillante ,la batería a todo dar….y cerrar con oniria e insomnia …será un reencuentro inesperado en noche azul….pues espero reencontraros muchas y muchas noches…..

Y para acabar que me enrollo como una persiana, mención más que especial al público madrileño, no solo sensación mía, de gente foránea que vino conmigo, y me consta de ellos también, público entregado, cálido….presumo mucho del público barcelonés, pero carajo, Madrid ha estado sencillamente espectacular.

Moraleja, déjense de prejuicios, y vayan a solo un bolo de estos locos barceloneses y luego me cuentan, si no les gusta, les abono el importe de la entrada, y si les gusta aviso, crea adicción.

Firmado….. Lara maría Álvarez Álvarez, alias, larita la pitufina

26 November 2012

#5 RELATO DEL LUNES‏

Canción: Neutral Milk Hotel – Two Headed Boy

Two Headed Boy
  • ¡Es que no lo entiendo! – exclamó Dennis medio ahogado, sin girarse.
  • Vale. – respondió Lena.

Entonces se acercó al perchero que había en la entrada. Un mueble de bambú que les había regalado Jane, amiga de Dennis, el día en que se mudaron a aquella casa. Agarró su abrigo, giró el manillar de la puerta y se marchó.
Dennis seguía apoyado en la encimera, inclinado sobre la pila en la que pretendía terminar de lavar una lechuga cuando a Lena se le ocurrió decirle lo poco que sentía haberse acostado con su mejor amigo.
Jack era algo más alto que Dennis y algo menos corpulento. Eso que Dennis no era precisamente un bargueño. Tenía los ojos marrones. Y las manos grandes. Más que Dennis, de hecho, pero parecían menos delicadas. Solía llevar camisas de cuadros. Como si la moda de los leñadores de Seattle hubiese hecho verdadera mella en su armario. Y, alguna vez, se ataba pañuelos al cuello incluso. Como un caballero inglés. Muy pretencioso.
Dennis simplemente no podía creerlo. Cuánto hacía que conocía a Jack ¿quince? ¿Veinte años? Eran amigos desde el segundo año de universidad. ¡Desde los diecinueve! ¡Qué clase de amigo hace eso! ¡Qué clase de amigo no está presente en un momento así porque resulta ser PROTAGONISTA!
‘Oh. No’ era lo único que Dennis era capaz de discernir en aquel momento. Antes de poder terminar de lavar la lechuga. Antes incluso de presionar el mango con fuerza para que volviese a salir agua del grifo, Dennis, caminó por toda la casa hasta dar con su teléfono móvil. Marcó el número de Jack y ajustó una cita para esa misma noche.
Eran las ocho y media de la tarde. Dennis no terminaba de entender cómo, aún sabiendo lo que hacía, Jack había accedido al encuentro. La pieza de verdura permanecía seca, sobre la tabla de cortar de la cocina, impertérrita; casi virginal. Lena tenía que habérselo contado a Jack ya. Seguro que él ya sabía lo que Dennis quería decirle. Seguro que era consciente de que tendría que hacerle frente. Con todo había descolgado el teléfono como si nada, y no sólo eso, si no que asimismo había accedido a encontrarse en su cervecería favorita. ‘Vaya’, se repetía Dennis. ‘De ahora en adelante odiaré ese lugar’.
Cada vez había más luces encendidas en la casa y Lena no daba señales de vida. ¿Estarían juntos? O lo que es peor, ¿aparecerían juntos? No, eso no era posible. No podían ser tan poco considerados.
Dennis empezaba a asumir su nerviosismo. No era capaz de discernir entonces qué le preocupaba más, si la responsabilidad y el respeto de su amigo o perder a Lena de aquella manera. Bueno, era ella quien le perdía a él. Era ella quien le había metido en aquel lío. ¡Dios, Lena!


Dennis pensó entonces en lo mal que lo había pasado Lena desde la muerte de su madre. Quedaba una semana para que se cumpliera el primer aniversario de la pérdida. Quizá aquello no era más que una de las fases del duelo de Lena. Desde luego ella no parecía entender su postura.
Entre las muchas cosas que Lena había gritado tratando de justificarse Dennis aseguraba con especial atención ‘os quiero de forma distinta’ y ‘no quiero perderos a ninguno de los dos’. ¡Cómo era posible! ¡Cómo era posible! Cuántas veces habían discutido sobre Lena. Cielo santo, no era capaz de contabilizar el montón de tardes que habían empleado en resolver algunos de los problemas que Dennis tenía con ella. De hecho Lena era una de las chicas más complicadas que conocían. Precisamente cuando murió la madre de Lena, Dennis y ella peleaban a menudo. La convivencia se complicó. Tuvieron varias riñas fuertes los primeros dos meses y era Jack quien terminaba resolviéndolo todo. ¡Maldita sea! Claro.
Además, Lena, aún iba a clase. Y a Dennis le costaba sobrellevar su horario. Y compatibilizar espacios de trabajo. Y las salidas. Pero, por favor. No había una sola hora del día en que no se acordase de ella.
Lo hacía por la mañana, y sonreía mientras apuraba pequeñas cucharadas de azúcar. Lena siempre le ponía una barbaridad de azúcar al café. Solía acordarse de ella también al pasar por delante de algún escaparate con ropa muy llamativa. Lena odiaba aquella ropa fluorescente. Lo que le traía a la memoria la primera vez que se compró un cómic. Reinhard Kleist – Johnny Cash: I See a Darkness. Y aquella cola de una hora que hicieron hasta llegar al mostrador para ser atendidos. Y cómo Lena se pasó toda la hora masticando chicle mientras analizaba al resto de personas que esperaban colgada del hombro de Dennis. Dándole vueltas con el dedo a los rizos de su melena roja, espumosa.

Cuando escuchaba alguna frase concreta también se acordaba de ella. E imaginaba su reacción. O esperaba a contárselo al llegar a casa y observarla. Lena era una persona graciosa. Con humor del bueno. Una de esas personas ocurrentes y divertidas con las que puede pasar uno tres días seguidos riendo y no terminar agotado de la misma broma. Tenía miles de gestos de Lena grabados, como si fuesen propios. Lena también solía levantar un extremo de la boca, casi hasta la mitad de su mejilla, como dejando resbalar la sonrisa. Sobre todo cuando alguien decía alguna estupidez encantadora. Era una mueca refleja. Y se frotaba los ojos sin parar cuando no llevaba maquillaje. Por todas las veces que decidía aderezarse la cara. Cruzaba siempre los dedos de la mano derecha cuando estaba nerviosa o se cogía una mano con otra si no sabía qué hacer. Ese gesto ya era de los dos.
Una cosa que le encantaba a Dennis es que cuando había mucha gente alrededor y Lena no conocía a nadie solía acercarse a su oído y decir ‘sólo te escucho a ti’. Aquello significaba que empezaría a contestar con despotismo en menos de media fracción de segundo. Esas marchas forzadas siempre terminaban en algún lugar mejor.
Una noche, meses antes de que la madre de Lena muriera. Fueron a cenar a un restaurante chino. Era invierno. Lena se pasó toda la noche jugando con una niña que correteaba por el comedor. Aquella niña resultó ser la hija de los dueños del restaurante; terminaron por regalarle uno de esos cuadros en los que parece que el agua se mueve. Fue esa noche cuando Dennis comprendió, en cierto modo, que Lena no era una chica como las demás. Que tendría que aprender a convivir con ello. Y que no trataría de estar a la altura. Simplemente intentaría evitar conflictos y disfrutar de todo lo que ella disponía.
Y ahí estaba, pensando en todos los momentos divertidos y bonitos. Después de todo. No tenía ningún sentido pensar en ello ahora. En aquel momento Dennis tenía que estar enfadado. Tenía que ponerse el ceño fruncido antes que los pantalones tejanos.
Y eso hizo. Se miro en el espejo enfadado. Se vistió. Se colgó la chaqueta sobre los hombros, cogió las llaves, pasó los brazos por la manga correspondiente y repitió el mismo gesto que Lena hacía unas horas. Quizá con un poco más de suavidad. (Encima).
Al llegar al Americano, Dennis no titubeó. Jack siempre aparecía tarde así que entró en el bar. Saludó a la camarera, conocida, sin aspavientos. Y alzando la mano señaló, segundos antes de abalanzarse sobre el banco, una pinta de Brooklyn Lager que otro de los clientes del bar sujetaba sobre la barra.
La camarera no tardó demasiado en acercarse, desde que le señalase la cerveza del otro tipo, a traer la suya. Tenía un par de preguntas en la punta de la lengua. Pero no quiso ahondar en el asunto de por qué Dennis portaba el semblante serio, las manos blancas, y la saliva espesa. Lo dejó tal y como estaba. Tentando al buen humor con una sonrisa. Que Dennis retornó de manera educada.
Antes de poder incluso repasar mentalmente lo que quería decirle, antes de darse cuenta de que ya estaba allí, Jack se sentó frente a Dennis. Era una mesa amplia. Frente a la ventana. Elegantes, como en un cuadro de Hopper, se saludaron con un apretón de manos. Dennis ni si quiera se puso en pie para hacerlo. Después del saludo, Jack se acercó a la barra. Pidió otra cerveza y volvió para sentarse en el banco almohadillado, de cara a Dennis.
Jack llevaba una chaqueta de cuero negra con una camiseta gris desgastada debajo. Unos vaqueros rectos con los bajos doblados y unas New Balance grises, muy desgastadas, que compraron juntos el domingo en que Martha le dejó. Hacía casi tres años.

‘Está especialmente guapo’ pensó Dennis. ‘Especialmente feliz’ se repitió mientras se llevaba la mano derecha a la boca para mordisquearse una uña.
  • ¿Cómo ha ido el día? – preguntó Jack con naturalidad sujetando su cerveza.
‘¡Pero bueno! Cómo puede ser… ‘ Dennis no entendía absolutamente nada. Y retirándose la mano de la boca para poder hablar exclamó.
  • Dímelo tú – mientras sustituía el dedo por la cerveza en su boca y volvía a colocar la mano después del segundo trago.
  • ¿El qué? – preguntó Jack tranquilo.
  • Cómo ha “ido el día” – dijo Dennis algo más cabreado.
  • Mi día ha estado bien. He trabajado hasta tarde y he salido a dar un paseo antes de venir. Cuando me escribiste aún estaba con el proyecto de NEMS.
  • Oh, Jack, por favor… - Dennis recogió su cabeza con las manos. La movió. Como hacen los hombres cuando discuten con una mujer.

Apretó la mandíbula y respondió:
  • ¿Me vas a contar lo de Lena? He hablado con ella.
  • Ooh… JO-DER. Me dijo que lo hablaríamos los tres.
  • Da igual, da igual que seamos diez, cuatro u ocho. Eres mi mejor amigo, Jack. ¿Entiendes eso? ¿Entiendes que Lena es casi todo lo que hace que me sienta cómodo en mi propia piel? ¿Lo entiendes?
Jack bajó la cabeza arrepentido.
  • Dennis, me gusta Lena.- respondió con miedo.
  • Es que ¡No puede ser! No me lo puedo creer – Dennis se agitó en el banco, moviendo las manos, rozando los dedos con sus labios, volvía a estrechar la mandíbula. – ¿No entiendes que estas cosas entre amigos no pueden pasar? ¡Maldita sea Jack! Confiaba en ti.
Jack con la cabeza aún baja contestó
  • Sabes que somos amigos, Dennis, sabes que nunca te he fallado. Ni aquella vez que la fulana con la que estabas se acercó en la fiesta del cumpleaños de Brandon e intentó… ya sabes…
  • Es que no puedo creerlo… ¿En qué momento te planteas que puedes acceder a esto? ¿En qué momento… ¿Cuándo empezó todo esto? Quiero saberlo.
  • Oh… ¡Vamos Den! No pienso entrar a ese juego.
  • ¡No me vengas con eso Jack! Tengo derecho a saberlo.
Era evidente que la decepción de Dennis iba en aumento. Igual que la vergüenza, aún consciente, se apoderaba de Jack. Que, cada vez más rojo, ofrecía explicaciones breves y bochornosas sobre cómo y cuándo empezó todo. Cómo y cuando decidieron transformar la situación en realidad. Cómo y cuando empezaron a hacerse cargo de que aquello iba mucho más en serio de lo que eran capaces de sobrellevar en secreto.
El alcohol, igual que la tensión se perdía entre gargantas y Dennis estaba cada vez más triste y obcecado.
  • ¿Qué se supone que debo hacer Jack? ¿Os entiendo? ¿Os abandonó a la suerte? ¿Me abandono? – Dennis, visiblemente ebrio, resbalaba en sus propias palabras. Considerando que la dicción era lo menos importante.
  • No es para tanto. Creo que iremos acostumbrándonos. Con el tiempo…
  • ¡No es para tanto! – Dennis se puso en pie, el bar estaba notablemente lleno - ¡Que no es para tanto, dice!
Anna, la camarera, miró a Dennis alertada por los gritos y cruzó la barra. Acercándose, le tomó del brazo, Dennis forcejeó unos segundos y paró, al ver la cara de Anna mirándole a los ojos.
  • Dennis, tranquilízate, ¿quieres? – dijo ella sonriente como cuando le sirvió la primera cerveza. Como siempre.
Jack no sabía qué decir. Se había puesto en pie también, alertado por la fuerza de Dennis.
  • “¡No es para tanto!”, dice. “Nos acostumbraremos con el tiempo”, dice. – y levantando la voz más que las manos exclamó - ¡Cómo voy a acostumbrarme a que mi mejor amigo – señalando a Jack – se acueste con mi hija!

Jack se tapó la cara, intentando ocultar su rostro de todos los ojos abiertos que apuntaban en aquella dirección. Dennis tardó menos de un minuto en desplomarse sobre el banco almohadillado del Americano.
Lena tardó algo más en aparecer. Alrededor de una hora y media desde que recibiera el mensaje de Jack avisando sobre la discusión.
A Dennis le costó una resaca y un día entender que Lena quisiera escuchar a otras personas.
Laura P. Calle


22 November 2012

Therapy? @ La [2] de Apolo Barcelona



Sobrevivir al éxito durante los 90 no es nada fácil, y lo digo de manera “literal”, sobrevivir, ya que muchos de los compañeros de generación de Therapy? no están aquí para contarlo. Por suerte Therapy?, incansables e inclasificables, nacieron en Irlanda y no en Seattle, con todo lo que eso conlleva, ahora os explico.
Therapy? son como una familia, fans incluidos y así lo demuestra su visita a Barcelona el pasado sábado 17 de noviembre a la sala pequeña del Apolo. Me enteré por twitter de que su jornada en Barcelona empezaba con una pachanga de futbol sala contra unos amigos de Barcelona y que terminaba con un 8-2 a favor de los de casa, como no se si se jugaron nada, les hice prometer (via twitter) que tocaran “Turn” durante el concierto.
Al caer la noche llego al Apolo puntual, donde me encuentro tristemente una sala a media entrada, eso sí llena de “old schools” de los 90 y unos cuantos guiris muy muy torraos que confirma que casi nadie por aquí se acuerda de ellos. A ellos les da igual, salen como un vendaval y me regalan un apoteósico “Turn” para empezar que me deja con la piel de gallina, seguido de su genial cover de “Isolation” de Joy Division. Con el mítico Andy Cairns a la cabeza, sonríen como si no les importara la cantidad de gente asistente, nombran a unos cuantos amigos allí presentes y se arrancan con un catalán rocambolesco (pero meritorio) a alabar a la ciudad de Barcelona con su tono habitual de humor campechano, pues parece que les encanta de verdad. Se ponen las pilas y descargan algunos temas recientes como el que da nombre a su último disco “Living in the shadow of the terrible thing” de este mismo año o clásicos de sus primeros discos como “TeethGrinder” que suena realmente potente y que me dejó con la boca abierta. Nos preguntan si nos acordamos de un disco llamado “Troublegum” y la sala enloquece de júbilo, no faltaron “Unbeliever”, “Stop It you’re killing me”, “Die laughing”. A estas alturas el público estaba cantando y agitando cabezas enardecidos sobre todo por un Michael Mckeegan hiperactivo, que saltaba y ofrecía su bajo al público en cada tema. Tras la preciosa “Diane” empezarían los bises donde rematarían la faena con “Screamager” y “Nowhere”, sin duda las más coreadas. La versión del “I wanna be your dog” de los Stooges y “Potato junkie” con todo el mundo gritando al unísono el “James Joyce is fucking my sister” hasta quedarnos exhaustos.
Al final del concierto nos prometen unas cervezas en un rato y así fue, terminamos en la terraza del Apolo Dinner bebiendo y charlando con todo el grupo, manager, técnicos, roadies…por que como he dicho Therapy? son una familia. Está claro que no es su tiempo ni su lugar, pero si apuestas por ellos, nunca te defraudan. 

Texto de @victorfreso
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